El Torreón de Covarrubias

El Torreón de Covarrubias

21 julio, 2019 0 Por Juan Carlos

Coleteaban ya los últimos días de verano del año 2018 y como todos los años, aprovechaba uno de mis días de descanso para realizar una de las rutas fijadas para ese año. Dos lugares abandonados eran mi objetivo y las dos visitas fueron inviables. Tras largo tiempo deambulando por una carretera comarcal sin rumbo fijo, detuve el coche y paré en un pequeño rellano de terreno. Busque algún lugar cercano interesante que poder visitar y pude comprobar como me encontraba bastante cerca de la localidad de Covarrubias. Casualidad o no, lo cierto es que pocas semanas antes habían hablado en Cuarto Milenio sobre el torreón de la villa y pensé que sería interesante visitarlo y la forma de sacar provecho a una ruta que hasta el momento había resultado desastrosa. Así pues, llegué al pueblo sobre las 15:30. La gente se refugiaba a la sombra de las terrazas de un sol de justicia refrescando sus gaznates con cualquier bebida fresca o con algún caprichoso helado. El torreón estaba cerrado y la visita al mismo comenzaba a las 17:30 por lo que decidí hacer un recorrido improvisado por las calles de tan magnífico y precioso pueblo.

 

COVARRUBIAS

 

El bonito pueblo de Covarrubias es una villa burgalesa perteneciente al partido judicial de Lerma, que se sitúa en una hondonada del terreno al sur de la Sierra de las Mamblas formando parte de la cadena montañosa llamada la Sierra de Covarrubias. Dista 40 kilómetros al sudeste de Burgos quedando integrada en el conocido como Triángulo del Arlanza, junto a la orilla del río del mismo nombre.

 

Su nombre, del latín covas rubeas significa cuevas rojas, en referencia a la multitud de cuevas de color rojizo que hay por la zona.

Esta población es conocida como la “Cuna de Castilla”, ya que en el Siglo X Fernán González, Conde de Castilla y su hijo García Fernández, convirtieron al pueblo en la capital del infantado de Covarrubias. Fue precisamente Fernán González el que en el Siglo X  mandó construir el Torreón que nos ocupa sin contar con la autorización de Ramiro II, Rey de León, ni con la de su consejo de nobles, gesto considerado como de rebeldía en pleno surgimiento de Castilla como condado soberano, hecho este por el que el torreón está considerado como la primera construcción fortificada de Castilla. Es por ello que su imagen fue elegida  para el sello de 20 céntimos en una edición especial emitida por Correos y Telégrafos para conmemorar el aniversario de los mil años de la fundación de Castilla bajo el título de “Milenario de Castilla”.

La importancia histórica que Covarrubias y sus nobles han tenido en la fundación de Castilla darían para narrar un sin fin de hechos y anécdotas históricas de carácter importante, no obstante, la mejor forma de empaparse de la importancia de esta villa es perdiéndose en su intrincado laberinto de callejuelas, contemplando su conjunto de casas de estilo medieval perfectamente conservadas, que son un claro ejemplo de la arquitectura tradicional castellana del siglo XV y admirando los muchos monumentos y edificios históricos que atesora la preciosa villa.

Declarada Bien de Interés Cultural el 28 de octubre de 1965  en la categoría de conjunto histórico, en su haber cuenta con la Colegiata de San Cosme y San Damián (S.XV), la Iglesia Parroquial de Santo Tomás  (S. XV) construida sobre otra original del S.XII, la Puerta del Archivo del Adelantamiento de Castilla, hoy Oficina de Turismo y construida hacia la segunda mitad del S. XVI por mandato de Felipe II, el Rollo jurisdiccional (S. XVI), la Casa de Doña Sancha (S. XV), la Casa del Obispo Peña (S. XVI), el Palacio del Conde Fernán González cuyo origen se remonta al S.XII aunque de esa construcción sólo se conserva un arco románico y cuyo edificio hoy acoge la Casa Consistorial, parte de sus Murallas cuyos restos pueden verse junto al torreón de Fernán González, conocido también como el Torreón de la Emparedada, construcción original del S. X siendo reformado y reconstruido en diversas ocasiones a lo largo de los siglos.

EL TORREÓN

Este torreón es el único que ha sobrevivido de toda la red de fortificaciones que protegían la frontera natural que marcaba el río Arlanza hasta su desembocadura en el Pisuerga, siendo  declarado Monumento Nacional mediante decreto el 3 de junio de 1931.

Esta fortificación es única además por su diseño ya que presenta una construcción en forma de pirámide truncada que en su día llegó a medir 30 metros de altura y cuyos muros van variando en anchura desde su parte inferior hasta su parte más alta. En investigaciones recientes ha sido posible constatar que uno de sus muros de la parte inferior tiene la sorprendente medida de 4,7 metros de anchura, reduciéndose conforme se gana altura hasta alcanzar en su parte más alta tan solo un metro de grosor.  El torreón fue levantado sobre una construcción previa, probablemente de origen romano y en su base es posible distinguir hoy en día parte de la cimentación original formada por grandes bloques de piedra sin labrar. Levantado en obra de cantería de estilo mozárabe, es un claro ejemplo de lo que fue la arquitectura fortificada de la época condal castellana.

Siendo una construcción fortificada, en su estado original, se presentaba como una torre almenada en su parte superior, pero tras la Guerra Civil que asoló Castilla por la sucesión al trono de Enrique IV de Trastamara y tras proclamarse como reina IsabelLa Católica, esta castigó al infantado de Covarrubias con el desmoche de su torre por apoyar al bando derrotado, consecuencia por la que se tuvo que instalar un tejado a cuatro aguas dejando al torreón con el aspecto que presenta hoy.

El Torreón de Fernán González alberga en la actualidad la que posiblemente sea la mejor exposición de armas medievales de asalto y asedio de este país, cuyo promotor, su heredero y actual propietario Millán Bermejo Barbadillo, ha sido quien ha re-diseñado y construido muchas de las armas que se encuentran expuestas, todas ellas funcionando perfectamente.

LEYENDAS Y MISTERIOS DE COVARRUBIAS

 

Como todo pueblo que se precie, Covarrubias también cuenta en su memoria con historias y leyendas de lo extraordinario, de lo misterioso, esas leyendas que han ido pasando de generación en generación manteniéndose en la memoria colectiva y que, aún a sabiendas de que solo son leyendas, o no, confieren un halo de misterio hacia ciertos lugares, imponiendo el miedo y el respeto hacia otros.

 

Así es el caso de la Cabra Montesina devora-niños que habitaba los alrededores de Covarrubias. La leyenda de la Cabra Montesina es más popular en los pueblos extremeños y en especial en la zona de las Hurdes y el Valle del Jerte, donde jugaba un papel similar al de otros personajes asustaniños como el Tragaldabas, el Zamparrón o el mismisimo Coco que era el encargado de ir a buscar a los niños que se portaban mal o que no querían dormirse.

 

En el caso de Covarrubias existen un cantar popular que hace referencia a la presencia de este animal: 

 

Uuuuhhh!!! Yo soy la Cabra Montesina, que corre por montes y valles, y se come a los chicos y chicas a pares…

 

Curiosamente, este ser tan feroz y tan temido, era vencido por la mordedura  de una hormiga y así cuenta la tradición popular lo que se dicen la cabra y la hormiga cuando se encuentran:

 

Uuuuhhh!!! Yo soy la Cabra Montesina, que corre por montes y valles, y se come a las hormigas a pares…

Y yo soy una hormiga de mi hormigar, que si te pego un picotazo, te hago de rebailar.

Las numerosas cuevas de Covarrubias no han quedado exentas de la presencia de seres extraordinarios y de las historias que servían para inculcar el miedo en los más pequeños, no obstante, las historias más sorprendentes y misteriosas rondan en torno al Torreón de Fernán González.

 

LA EMPAREDADA

 

La leyenda de la emparedada, la más popular en Covarrubias en torno al torreón, tiene como principales protagonistas al conde Fernán González y su hija Urraca. Tenemos que viajar hasta el siglo X, momento en el que el conde pretendía casar a su hija Urraca con Ordoño III, llamado a ser el sucesor del rey Ramiro II de León. Doña Urraca rechazaba este matrimonio de conveniencia ya que a quien realmente amaba era a un pastor del alfoz. El conde intentó hacer cambiar de opinión a su hija antes de tener que adoptar otras medidas de persuasión.

 

Ante la negativa de doña Urraca, Fernán González ordenó el encarcelamiento de su hija en el calabozo del torreón con el firme propósito de hacerla cambiar de parecer, cosa que no funcionó, ya que transcurridos unos días, la postura de la muchacha seguía siendo la misma. Ante esta nueva negativa, el conde la amenazó con hacerla emparedar en un muro del torreón si no accedía de buena gana a cumplir con el matrimonio pactado. 

 

“Prefiero ser emparedada a casarme con alguien de quien no estoy enamorada…”

 

La tajante respuesta de la muchacha no dejó otra alternativa al conde que hacer cumplir su amenaza, pues como señor de aquellas tierras, no podía permitirse ningún gesto de desobediencia, ni siquiera por parte de su hija.

Los acontecimientos históricos cuentan que el matrimonio entre Doña Urraca y el príncipe Ordoño III llegó a consumarse, no obstante, tras el alzamiento de Ordoño como Rey, la muchacha fue repudiada y enclaustrada por su padre Fernán González. Llegados a este punto, se piensa que el emparedamiento al que hemos hecho referencia fue solo temporal, solo hasta que finalmente la joven se dispuso -con más o menos ánimo- a llevar a cabo el requerimiento de su padre.

Lo curioso de esta leyenda, es que a día de hoy, varios testigos afirman haber visto la silueta de una mujer vestida de blanco paseando tras los cristales de las ventanas de la torre, hecho que no deja de alimentar la leyenda de la existencia de una mujer emparedada en el Torreón, pero de ser cierto, evidentemente no será el cuerpo de Doña Urraca ya que al fallecimiento de Ordoño III se casó nuevamente con Ordoño IV, y al fallecimiento de este otro, contrajo matrimonio con Sancho Garcés II de Pamplona. Urraca falleció en el año 1007 y su cuerpo descansa -o por lo menos así consta en la lápida- en una sepultura de la Colegiata de San Cosme y San Damián en Covarrubias.

EL PASADIZO SECRETO

 

Otra de las leyendas que ha arraigado en la población de Covarrubias teniendo como protagonista al torreón, es la existencia de un pasadizo secreto que uniría este con la casa de Doña Sancha. La casa se encuentra frente a la finca amurallada del torreón en dirección norte, quedando los dos edificios perfectamente alineados en línea norte-sur. 

 

La existencia de un pasadizo es mucho más que una creencia, ya que de hecho, sí existe un corredor subterráneo que parte de la casa de Doña Sancha en dirección sur, pero cuyo destino sigue siendo un misterio. Si conectaba en su día con el Torreón de Fernán González o lleva a otro lugar aún más misterioso, es algo que quizá algún día se sepa.

 

Más allá de historias y leyendas, la visita a Covarrubias en general y al Torreón de Fernán González en particular son más que recomendables. En el siguiente link encontraréis toda la información sobre la exposición y visitas al torreón:

https://www.torreondefernangonzalez.es/